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2 febrero, 2026En el Cabildo de Mérida, la llamada “transformación” parece haberse quedado solo en el discurso. Y es que bajo la “brillante” coordinación de Adrián “Fosforito” Gorocica Rojas, los regidores de Morena, PT y PVEM hoy lucen más divididos que nunca, confirmando que la unidad pregonada desde tribuna no sobrevive a la realidad local.
Lejos de fungir como un articulador político, Gorocica se ha convertido en el principal factor de fractura de la llamada 4T municipal, ocupando una coordinación cuestionada, sin respaldo claro y con más sombras que consensos.
De la transformación… a la desorganización
A “Goro”, quien pasó del reflector al olvido político en tiempo récord, pareciera habérsele extraviado la memoria: Morena no llegó solo al Cabildo. Lo hizo en alianza con el PT y el PVEM, bajo un supuesto proyecto común. Sin embargo, en su gestión personalista, ese acuerdo se diluyó entre exclusiones, desplantes y decisiones unilaterales.
La regidora petista Soraya Berenice Rivero Silva, el morenista José Manuel Peniche Marenco —líder de la CATEM en Yucatán— y la edil Denisse Pérez Rodríguez, brillan… pero por su ausencia en las convocatorias del “coordinador”.
Ruedas de prensa selectivas
El más reciente episodio ocurrió con la rueda de prensa convocada para el martes 3 de enero, a las 8 de la mañana, en el hotel Holly, en el corazón de Mérida. Una reunión supuestamente para analizar el Programa de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano.
Pero no fue un espacio abierto al diálogo, sino un club exclusivo.
Los únicos invitados: Gorocica, Diego Carrera, Georgina Piña y las diputadas Estefanía Baeza y Clara Rosales Montiel. El resto, simplemente borrados del mapa político.
Una “coordinación” que excluye a sus propios compañeros difícilmente puede llamarse liderazgo.
¿Transparencia o control?
El tema en agenda —ordenamiento territorial— es uno de los más sensibles para la ciudad. Implica desarrollo, negocios inmobiliarios, intereses económicos y planeación urbana.
Entonces surgen las preguntas incómodas:
¿Por qué no informar a todos?
¿Por qué no sumar?
¿Por qué cerrar filas solo con los “incondicionales”?
¿Será que “Fosforito” prefiere administrar silencios antes que consensos?
Cinco meses de improvisación
A casi cinco meses de ocupar una coordinación sin legitimidad clara, Gorocica sigue sin rendir cuentas ni abrir procesos democráticos al interior del bloque.
Mientras tanto, la 4T en Mérida parece más un archipiélago de intereses personales que un proyecto político coherente.
Cada quien por su lado, cada quien con su agenda.
Una 4T fracturada desde adentro
Lo paradójico es que, mientras Morena presume unidad a nivel nacional, en Mérida su representación vive atrapada en pleitos internos, protagonismos y exclusiones.
La mala coordinación no solo debilita al bloque opositor en el Cabildo: fortalece al gobierno municipal al que dicen combatir.
¿Coordinar o dividir? Esa es la cuestión
Hoy, Adrián Gorocica parece más enfocado en conservar un cargo cuestionado que en construir acuerdos reales.
En lugar de ser puente, se ha vuelto muro.
En lugar de sumar, resta.
En lugar de liderar, fragmenta.
Y así, entre ruedas de prensa cerradas, alianzas rotas y silencios incómodos, la “transformación” en Mérida sigue esperando a que alguien, de verdad, sepa coordinarla.




